Cartapesta

Para crear las series "Pasaron" y "Muerte y Nacimiento", Ortega experimentó con la posibilidad de dotar a sus pinturas de una cualidad tridimensional mediante el uso del papel maché. Junto con los maestros artesanos del papel maché de Matera, el artista creó bajorrelieves de terracota, a partir de los cuales realizó moldes de yeso en los que se vertió la mezcla de papel.

Las obras moldeadas se montaron sobre un marco de madera y se pintaron. Los colores son un elemento fundamental del arte de Ortega: tonalidades vibrantes, plasmadas con pinceladas claras, que confieren a un material tradicional, humilde y reciclable un aura de sacralidad. La elección cromática adquiere un valor semántico fundamental: blanco y amarillo, colores de la vida y la floración primaveral; rojo, de la pasión y la tragedia, de la bandera y la sangre; negro, de las fuerzas de la muerte y los uniformes militares; púrpura, del martirio; y azul, del puño y la rebelión.

El artista plasma las enseñanzas de otros ilustres predecesores en un estilo único e inconfundible: las atmósferas sombrías de El Greco, ciertos temas de Goya, las deformaciones anatómicas de Picasso, las masas de color y líneas de Miró. Los bajorrelieves narran los conflictos, la maldad y la dictadura que, en cada país y en cada época, oprimen a la humanidad. La redención humana llega a través de la pasión y la lucha, en una sucesión ininterrumpida de ciclos de muerte y nacimiento.

Hambres, Homenaje a los poetas

Los hambrientos son los poetas que alzaron sus cantos de liberación desde una tierra quemada; son los cantos primitivos, desgarradores, expresiones de un dolor milenario firmemente arraigado en la historia y en el alma de un pueblo oprimido.

Pronunciamiento

El general Franco anuncia la victoria de las fuerzas nacionales. Su mano puntiaguda aplasta la bandera de España. Una mitra de obispo destaca entre el pueblo, signo de la alianza entre la dictadura y las jerarquías eclesiásticas.

El dictador

Como en una Majestad Entronizada del siglo XIV, Ortega sitúa al dictador en un trono cuspídeo, a su lado una hueste de jerarcas y a sus pies el pueblo español sometido a una cultura autoritaria consistente en la triada “trono, espada y altar”.

Al Paredón

Se fusila a los oficiales republicanos que habían pecado de rebeldes. La obra está llena de metáforas visuales como el cardo de Peñarroya, símbolo de la resistencia, tenacidad y defensa. El cuadro se inspira en el famoso “3 de mayo de 1808” de Francisco Goya.

El compañero muerto

Entre los manifestantes, “El compañero muerto” es un hombre buscado, un camarada perseguido por la policía, es un Cristo depuesto de la cruz. La obra por continuidad narrativa y de color dialoga con las dos que le preceden.

Fin de guerra

Los rostros asustados de unos personajes en la sombra contemplan consternados las consecuencias inhumanas de una guerra que ha dejado muerte y destrucción. El rojo de la sangre y el morado del luto llenan la composición con su fuerza semántica.

Encuentro en la plaza

En “Encuentro en plaza” la lucha entre oprimidos y opresores cambia de registro. El negro de la maquinaria informe de la represión contrasta con el naranja y las líneas curvas de los manifestantes que se liberan para reclamar el derecho a su bandera.

Libertad

La horizontalidad que caracteriza a las obras anteriores se verticaliza y los papeles se invierten: la libertad, representada por una exultante figura femenina, somete a los opresores. El rojo, el amarillo y el morado de los almendros en flor simbolizan una nueva era para España.

Masacre

La serie “Masacres” denuncia la sangrienta represión franquista. Entre las masas negras de los militares, emergen las figuras rojas de los sublevados con los brazos en alto y los cuerpos blancos de los caídos en la lucha.

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