DUE MOMENTI PER JOSÉ ORTEGA

I

Tra muro e muro, un tetto, un ramo,

due brocche d´acqua fresca,

chilometri d´assoluto colore

Cieli lavagne calcinate.

Opachi tavolieri.

Graffio, graffito, creta, ruggine,

unghia romanica che scrosta l´orizzonte,

impasto di sudore e pula.

Ma lo strumento slogato della mascella

intona la protervia, e falcia

falcia tutto il giorno il falciatore.

Un mulo scalcia al solstizio.

II

Ortega, questa creta dura

che s´impastava per i vasi greci

apuli tarantini iberici

tu la rimpasti sulla tela e dentro

talvolta gli incastoni un sasso:

pietra di pòmice o di luna o grezzo

gioiello della madre terra.

Tu contadino Ortega, camminando

chilometri di Mancia con la pancia

vuota inseguito dagli sbirri e i cani e i porci

con più coraggio e meno avidità

ti portavi allo scampo dell´arte.

Ora sicuro posi sopra l´altra parte.

La ruota dei venti graduata s´è girata,

soffia mite bonaccia nella vela,

e bella è la tua tela incorniciata

sotto il faretto della galleria.

Ma che almeno il cliente

con più soldi e minore fantasia

non ti compri, Ortega, Ortega,

con la tua creta la tua anima.

DOS MOMENTOS PARA JOSÉ ORTEGA

I

Entre pared y pared, un techo, una rama,

dos cántaros de agua fresca,

kilómetros de color absoluto.

Cielos como pizarras calcáreas.

Tablas opacas.

Arañazos, grafitis, arcilla, óxido,

clavos románicos que se desprenden del horizonte,

una mezcla de sudor y paja.

Pero el instrumento dislocado de la mandíbula

afina la arrogancia y siega

la segadora siega todo el día.

Una mula patea el solsticio.

II

Ortega, esta arcilla dura

que se amasaba para los vasos griegos

ápulos tarentinos ibéricos

tú la vuelves a amasar en la tela y dentro

a veces le incrustas un guijarro:

piedra pómez o de luna o joya en bruto de la madre tierra.

Tú campesino Ortega, caminando

kilómetros de La Mancha con el estómago

vacío perseguido por los esbirros, los perros y los cerdos

con más valentía y menos codicia

te pusiste a salvo en el arte.

Ahora estás seguro en la otra parte.

La veleta se giró,

sopla un viento suave en la vela,

y bella es tu tela enmarcada

bajo el foco de la galería.

Pero que por lo menos el cliente

con más dinero y menos fantasía

no te compre, Ortega, Ortega,

con tu arcilla, tu alma.

Sandro Boccardi, poeta.

+34 614 04 35 54
pintorjoseortega@gmail.com

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